Mostrando entradas con la etiqueta la mamá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la mamá. Mostrar todas las entradas

12.04.2008

cuando nací, mi padre emocionado como todo primerizo, compró el libro como enseñar a leer a su bebé. no lo logró hasta que yo tenía tres años, con la ayuda de los recién adquiridos conocimientos pedagógicos de mi madre. yo era su conejillo de indias. aún cuando ya sabía leer, prefería que la mamá me leyera los cuentos, porque en mi menté aún no existían las voces que ella solía fingir para aderezar los diálogos de los personajes.
no recuerdo en qué momento las voces llenaron mi cabeza y me fue entonces imposible dejar de leer. la mamá compró montones de cuentos, entonces empecé a hacer amigos cocodrilos, a conocer los procesos de transformación de la industria en sencillas ilustraciones y unas cuantas líneas. el gordo cumplía puntualmente con la tarea de llevarnos cada lunes las historietas que se publicaban, de modo que me aficioné a los personajes de disney, ricky ricón, la pequeña lulú, archie, pero jamás a gasparín el fantasma amistoso, no lo soportaba.
luego fui dejando los libros con ilustraciones, para empezar a leer páginas completas de puras letras. aunque aún hoy me hipnotizan los libros de cuentos para niños. creo que mi primera novela fue mujercitas, me enamoré de la historia y pedía con toda el alma que el bebé que estaba por nacer fuera niña, para así reproducir la trama en mi propia casa. el problema fue cuando terminé de leerlo y decidí que amy la ultima hermana, era una terrible persona, de modo que cuando nació mi hermano con sonrisa de sol, no hubo ningún problema.
mi madre siempre supervisó mis lecturas y los libros que yo todavía no podía leer, se encontraban en los estantes más altos o escondidos en algún otro lugar. los amigos de mis padres me regalaban libros en ocasiones espaciales O.o! mis amigas no podían entenderlo, pero se sorprendían al darse cuenta que los tomos de las enciclopedias también servían para hacer las casitas de las barbies.
un día, cuando tenía como ocho años, tomé de la biblioteca de la escuela la versión traducida al ezzpañol de a brave new world. lo leí todito. no recuerdo mucho la historia pero si una parte, que cambió mi mundo por completo. el protagonista se encuentra con una mujer que quiere seducirlo, de modo que se quita toda la ropa excepto sus calcetas y una boina. después de eso ambos se quisieron mucho más. yo no entendía porque había que quitarse la ropa para quererse. empezaron las preguntas. la mamá me dio entonces otro libro, que explicaba la verdad de toooodas las cosas que acosaban a mi mente, al menos en ese momento. me dejó que lo leyera y luego contestó a todas mis incredulidades. ¿en serio mamá? ¿así se hace? creo que a partir de entonces se acabó la censura literaria. yo me sentía muy feliz cuando iba a la escuela de monjas y sabía la verdad. aún asi, no entraba en discusiones con los otros niños, porque mi mamá me dijo que cada padre debía decírselo a su hijo. luego me enteré de que eso no ocurría en todos los casos.
mis primeros años de lectora no me trajeron beneficios escolares. mientras mis compañeros aprendían a leer en la primaria yo me aburría muchísimo. durante el recreo, todos se movían mucho y hablaban muy alto, la escuela siempre me intimidó. en la secundaria escondía mis libros detrás de los de texto aprobados por la institución, para hacerles creer que leía eso en vez de sinhué el egipcio. en general, siempre tuve que esconder mis libros para que no se rieran tanto de mi. desistí por completo de mi labor de promotora infantil de la lectura, cuando mis amigas empezaron a decirme que era una rata de biblioteca, y bueno la idea no me disgustaba tanto, ya usaba lentes, pero no había ninguna biblioteca decente en los alrededores.
entonces, escondí todos mis libros y dije que eran de mi mamá. compré montones de revistas de moda y de chicos guapos, recorté a los más guapos y los pegué en los muros de mi cuarto. me volví rebelde y me peleaba con los profesores. empecé a usar lentes de contacto. me corrieron de la escuela. tuve que ir a otra donde no había monjas y los alumnos eran delincuentes juveniles en potencia. me aburrí otra vez y empecé a comprar libros compulsivamente. a la fregada todos, sigo leyendo como poseída.
los libros no me han hecho más interesante, ni más rica y vaya que no me han hecho popular. me han hecho feliz. simple.


mientras leía el post de acantilado se me ocurrió copiarle la idea, quien a su vez se la copió a michéle petit y... así sucesivamente.

8.12.2008

cuando tenía diez meses dije mamá. luego supongo que vino papá. abuelo. abuela. perico. perla. gato. cielo. pinche mosca. mi mundo se fue llenando de palabras. la mamá me contaba historias. yo le dictaba las mías propias. luego aprendí a que mis ojos me contaran cosas: leyendo páginas o escuchando a otros hablar.




desde hace un tiempo me quedo callada un poco más de lo habitual. no tanto por no saber qué decir sino porque lo sé. me gusta más aprender lo que el otro tiene para contar. quizá luego volveré a hablar. por el momento, quiero escucharte más.

3.07.2008

chonita tiene un cotorro. cri.cri.

"Chonita tiene un cotorro/que es el tormento de su corazón/le dice: vidita, mi cielo,/mi rorro, mi güero, mi dulce pasión.//El loro jamás le hace caso/no le hecha ni un lazo por castigador/ y Chonita dentro de un jarrito/ recoge las lágrimas de su dolor.//Desde que te divisé/con tu precioso pico/yo con locura pensé:/ese cotorro es mi tipo/pero ni cuenta te das/de que te quiero tanto/huyes de mi, te entripas nomás1/remedas mi triste llanto.//En el correo mayor/puse un certificado/una misiva de amor/con el filito dorado2/y te comiste el papel/sin dejar ni una hoja/eres muy cruel, no quieres leer/las letras de mi congoja.//Creo que me voy a morir/porque no me haces caso/el corazón que te di/ya lo quebraste en pedazos3/pero es inútil fingir/tu ingratitud me mata/andale dime dime que sí/lorito dame la pata."

en general, la canción es extraña porque yo imagino que chonita era una mujer que se enamoró de un loro, el que obviamente por no tener ella pluma y picos, pues la rechaza. no me gustaría entrar en elucubraciones malotas, a mí me gustaba mucho!

1. yo cantaba: "te engripas nomás" porque pues si el loro no quería hacerle caso pues se hacía el enfermo. la mamá me corrigió un día: es "te engrifas nomás", como cuando los loros esponjan su plumaje enojados. hoy me doy cuenta que es "te entripas nomás"... no entiendo.

2. me encantaba imaginar la hoja toda linda y doradita de las orillas. luego al loro haciéndola pedacitos y comiéndosela ji ji ji.

3. aquí los efectos especiales hacía en el ruido como de una taza que se quebraba -al menos en el disco que yo tenía-, y yo imitaba el sonido también mientras cantaba.

era una bananita extraña, cuando viajabamos el gordo entonaba la canción larguiiiisima de la chivita: sal de ahí, chivita, chivita sal de ahí de ese lugar. juan la del señor que pidió un pescado y se ahogó, que ya no me acuerdo cómo iba. la mamá no se... no me acuerdo de ninguna en especial pero siempre sabía un cuento lindo. y yo, por supuesto, siempre quería participar: yo canto una, yo canto una!... chonita tiene un cotorro...

la redacciÓ: luego mostraremos una ilustración.